1. Si estás viendo que un
compañero/s abusan de otro, tú debes actuar. Decir basta, no reírte, y ponerte
del lado de la víctima, acudir a un adulto, es tu obligación. Tú puedes ayudar
a que esto pare.
2.
Aunque creas que el compañero que
es objeto de burlas o acoso no sufre, eso no es cierto. Está sufriendo un daño
que a veces es irreparable y tú puedes ser responsable aunque sólo sea como
espectador. Si ejerces o consientes el maltrato, quizás estás consiguiendo que
alguien sea para siempre una persona infeliz.
3.
Decirle a los adultos lo que
sucede no es ser acusica, ni ser cobarde. Eres más cobarde si no actúas.
Cobardes son quienes actúan en grupo para hacer daño a otro compañero que está
solo.
4.
No son bromas. En las bromas nos
reímos todos con todos, no todos de uno, esa es la diferencia.
5.
Haz que la víctima se lo cuente a
sus padres o a otro adulto, a su profesor… ofrécete para ir con él si eso le
hace sentirse más seguro.
6.
Si no se atreve, di que tú puedes
hacerlo, y acude a pedir ayuda en su nombre. Si el colegio tiene un programa de
informe de agresiones, como una línea de teléfono especial o un buzón, o un
e-mail, úsalo. Si no sabes qué hacer dirígete a alguna asociación, o a algún
teléfono de ayuda a menores.
7.
No es “su problema”, no son
peleas igualitarias, están abusando de una persona igual que tú, pero más débil
o distinto… no te justifiques, no son “cosas entre nosotros”.
8.
Recuerda que tú, con el silencio
y la pasividad están alentando a los agresores, ellos piensan que pueden ganar,
y no es cierto.
9.
La unión hace la fuerza.
Involucra a todos los que puedas, amigos, profesores, padres. Pero cuéntalo,
haz que los demás entiendan lo que está pasando, trata de que tus amigos te
apoyen.
10. Ayuda al que lo necesite, y cuando tú necesites ayuda, alguien te
ayudará.
“Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio
de la gente buena” Mahatma Gandhi.

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